Para vivir

•Febrero 7, 2010 • Dejar un comentario

Se pierde en el brillo de tus ojos, la esperanza de mi querer,
de forma lenta y pausada, mientras respiras,
abrazando el aire que exhalas y la suavidad de tus pasos,
aferrándose al veneno que da vida y asesina.

Se pierde, solo se pierde… ahogada en tu sonreír,
en el ondular de tu pelo al viento, de tu paso al caminar.
Buscando idiotizado como sobrevivir entre la justicia de tus manos,
entre las imágenes en ti. Y así querer, pero no para morir.

Se aligera al tacto de tu voz, se enaltece en el color de tu mirar,
y suspira vahído por un beso que le haga palpitar,
por un roce que mate el hielo de la distancia, el vacio de la seriedad.
Y sentir el éxtasis de felicidad al verte profusamente reír.

Y así amar, pero para vivir.

Arquieta

Poema #7

•Febrero 1, 2010 • Dejar un comentario

Ligera lágrima brotando, tímida, iridiscente y etérea,
que nace y fenece: bello alhelí que desaparece
al surcar un rostro, dividiendo un pensamiento de florero,
dejando un camino que se evapora sin mas.

Muerta, exóticamente rejuvenece creando expectación:
colibrí que revolotea imperioso entre el néctar de la desdicha,
acelerado, insaciable y pequeño, tierno y chapucero
que disimula con maestría su intrincada rebeldía.

Y tal vez vuelva desde mas allá del olvido;
realidad espeluznante que florece conmigo dormido;
punzante y atenaceante será su estadía,
y es tan larga la noche y tan corto el día…

¿A quien le dices adiós? ¿A qué tierra iras ahora?
-¡No sé!-
Llegara segura como un reloj al dar la hora,
y desviando la luz, ennegrecerá la virtud,
y no podrás volver a sentir y ya no podrás ser tu.

Arquieta

De noche y dia

•Enero 24, 2010 • Dejar un comentario

-¿Qué pasa mujer?-
-¡No! No te separes de mi, quédate así un momento más, por favor-
-Puedo abrazarte por toda la eternidad…-
-Hazlo ahora. Solo hazlo…-
Fue tan larga la pesadilla, tan aniquilante. ¿Fue realidad? ¿Todo lo que soñé, pudo haber sido tan prolongado, porque en realidad pasó?
¡Ah! Tantas lágrimas derramadas lejos de la vida mía, de sus brazos de acero, de sus ojos ecuménicos. Y, sigue aquí, para aventurarse en el día ante la incertidumbre, para sostenerme durante la noche…

-Perdóname… todo lo que hice…-
-Estás muy bella hoy-
A tropel, las lagrimas inundan sus ojos.
-¡Abrázame! ¡Bésame! No te vayas, por favor. Es en este instante, toda mi eternidad…-
-Nena, no me iré.-
La noche se consume lentamente, como si quisiese conservar ese instante que nadie verá. Los astros, trémulos e infantiles, bailan hasta desaparecer. En lontananza, se va perdiendo un abrazo en medio de la oscuridad…

Arquieta

Microcosmos

•Enero 19, 2010 • Dejar un comentario

Cae pesada y silenciosa la noche
en medio de un trémulo atardecer,
cae y tan tarde yo lo veo,
tan tarde, que estoy perdido sin querer.

Y se vuelve denso el aire;
empiezan a llover las ideas,
y como un batallón se aglutinan
y son muchas y son frías.

No dejan salir un suspiro,
no dan respiro, beligerantes,
se paran delante y se vuelven pétreas,
y aterido, contemplo y solo admiro,

pues son producto de mi pensar;
¿Se rebela lo creado contra el creador?
No las domino cuando oscuro se vuelve
el cielo y la tierra gira sin el sol y su ardor.

E inmóvil, cierro los ojos y me pierdo,
ya no en el mundo, sino en mi pequeño cosmos;
y hallo lo indefectible de mi pecho.
Y todo gira y gira, y yo grito, tan solo grito…

Arquieta

Clepsidra

•Enero 7, 2010 • Dejar un comentario

Es tarde por la noche, y llueve.
El frío envuelve la ciudad y aletarga las ganas,
adormece al apasionado en su deambular,
mata al valiente con sus dagas frías e invisibles.

La tristeza se hace tan densa.
Sus pasos resonando por la habitación,
consumiendo los recuerdos, las fuerzas.
Es algo vivo. Una extraña en mi hogar.

Con mi ventana plañidera y mi guitarra afónica,
busco un interregno donde no gobierne.
Donde no mate. Mientras veo como para la lluvia
y se va secando la ciudad. Y desaparece.

No importa si es invierno o estío,
si hay luz o hace frío. No importa.
Mientras llueva ella viene, siempre tan puntual;
tan fiel a nadie, tan loable y detestable.

Y la lluvia solo cae sin darse cuenta, limpiando
gota a gota mis desgracias, mis llantos.
Y ella las recoge y las deja intactas en la mesa
para cuando vuelva a entrar, todo siga igual.

Es ese el ciclo de la tristeza. Viene cuando
el cielo parece llorar, aunque sea de alegría.
Se va cuando no quedan charcas y se asienta
el calor que resistió el duro embate.

Al final, solo observo caer esas granadas diminutas,
haciendo temblar el suelo y las memorias.
Y paciente en mi desespero, observo hasta que
el vapor se eleva de las calles, llevándose la tristeza.

Arquieta

Lontananza

•Enero 7, 2010 • Dejar un comentario

¿En que verdades alejadas te encuentras
¡Oh! Dulce y bella mujer apasionante?
¿Por donde resuenan tus pasos llenos
de la vida mía? Tus pasos de luna,
veleidosos y llamativos, oscuros y furtivos.

¿A donde voltean tus ojos por las mañanas,
cuando la ligera luz solar les baña de fuego,
y te acaricia el pelo durante mi ausencia?
¿A donde voltean tus ojos por las noches,
cuando cansada los cierras y te pierdes?

Dilo, grítalo al viento delicado del ocaso,
para así escucharte y raudo encontrarte.
Y verte frente a frente tus bellos ojos verdes,
tus universos cristalinos, pequeños e infinitos.
Para provocarte una sonrisa radiante, eterna.

Que quiero dejar de amarte en la lejanía;
que quiero poder abrazarte y besarte
y cubrirte por siempre tus noches frías.
Que quiero sentirte cerca, y liberarte
y encenderme. Y tenerte y olvidarme…

Arquieta

I should still continue to be

•Enero 6, 2010 • Dejar un comentario

If all else perished, and HE remained, I should still continue to be; and if all else remained, and he were annihilated, the universe would turn to a mighty stranger: I should not seem a part of it.

Emily Brontë

Esto de sentirse solo

•Enero 5, 2010 • Dejar un comentario

A veces es bello esto de sentirse solo.
Bello al saber que soy solo yo y nadie mas.
Que al final pude terminar de forjarme sin ayuda,
y contemplo la escultura con solo mis sentidos,
imperturbados y solitarios.

De sentir que al fin las ataduras que me detienen
a este mundo son solo mías. Mis estupideces.
Y de saber así que evoluciono, por no conformarme
con lo nimio de este mundo, cuando al fin,
he dejado de ser parte de el.

De poder fusionarme con esa capa de brumas y limo,
para quedar expectante y frígido.
Y de esa manera ser mi demonio bienamado,
aquel que viene cuando todo lo demás
se ha fugado.

Al final me consumirán esas llamadas
del infierno que me lamen con tanta dulzura.
Tan hermosas y fieles. Será ese el castigo,
por dejar ir vidas al oscuro abismo de la estupidez
y la comodidad.

A veces es bello esto de sentirse solo.
Las heridas se desvanecen con la arenisca
de mi pesar, aletargado como nunca.
Inhumanizarme y ser de roca, fuego y hielo,
tan único, tan lejano…

Arquieta

A ti

•Enero 3, 2010 • Dejar un comentario

A través del ir y venir en esta rutina trotamundo, he decidido plasmar lo que siento y pienso en letras, cediendo siempre ante el impulso de quedarme un rato conmigo mismo y hablarle al mundo, aunque nadie me escuche.
Nunca había intentado resistirme a la dulce tentación de regocijarme en universos creados por mí mismo, o de saborear el azaroso devenir imaginario de una exuberante hermosura con su geometría de mujer. Pero como todo en la vida, existen las excepciones, y durante la madrugada fue una de ellas. A veces claudico ante sensaciones malditas. Amapolas que entre nubes flamígeras y verdades afiladas florecen desafiantes con un veneno sutil y transparente, con su sabor a nada y su olor de agua. Y esas sensaciones se quedan en lo más profundo de mi ser, adueñándose por instantes de lo que soy y transformando para siempre lo que seré. Hoy, me he resistido estoicamente al empeño de querer mutar mis imágenes mentales en pinturas literarias y liricas, confesando como puede observarse, que he claudicado ante esta azucarada blasfemia de ansiar contar lo incontable; tal vez de esa forma una nueva forma de mis demonios aparezcan, o tal vez no.
Durante la rutina planetaria de anochecer y amanecer incesantemente se ha ido forjando la existencia de este mal logrado humano, con tintes de músico, o de poeta, o de filosofo, quizá ingeniero o quizá un simple señor, que se va quedando indudablemente en las brumas del olvido.
Las calles por las que caminas han sido tocadas por tantas gentes sin rostro y vidas sin nombre, que sin saberlo impregnaron con su aroma el suelo y dejaron marcadas por siempre sus vivencias, para que algún día alguien, como dije antes, quiera revivirlas en un momento de locura. Aunque nadie ya lo note.
Nadie lo nota y el mundo gira y gira, imperturbable. Este mundo que acelera mi existencia sin decírmelo y que cubre de cenizas un cielo que solo yo veo en las noches desoladas por el recuerdo, y algún que otro beso marcado en alguna que otra parte.
Tan extraño se vuelve todo cuando ese cielo cae a pedazos en medio de chillidos metálicos y lejanas voces murmurantes de secretos que dejan de importarme, cuando me preocupo de mi integridad al ver que entre tantos sentimientos me voy despedazando y siendo llevado por el viento, a lugares y pieles donde con desespero, busco sobrevivir, aunque nunca lo logre.
Quién sabe, quizá todo en realidad sea un caos sin orden, o un orden sin caos.
Y a pesar de todo, escribo hoy estas líneas que solo tu entiendes, en tu lejana bastedad ausente de mi, de mi voz y mis caricias. De este sentimiento que te cubrió en tantas noches frías y que buscas sin éxito.
En tu extraña circunferencia con recuerdos de esta piel que anida mis nervios y esta boca que canta cuando todos callan, profanando al silencio con que tranquila te envuelves, muriéndote, frágil ante el destino.
Muriéndote, frágil, y sin mí.
Todo este galimatías de verborragia ininteligible, está dedicado a ti, porque solo tu entiendes lo que digo.

Arquieta

¿Quién?

•Diciembre 29, 2009 • 1 comentario

¿Quién comprenderá y vera de entre mis líneas
el desespero que tiraniza mi caminar?
¿Quién sabrá de mi paciencia rota como cristales
en el oblicuo estallido de una lagrima perdida?

¿Quién será el que se eleve álgido y férreo
y sostenga el vibrante desgarro de mi voz?
¿Quién sentirá mis pasos plañideros en su cabellera,
y enigmático pregunte, donde se alza el fuego y se destruye el oro

¿Quién tratara de alcanzar en rauda carrera el desamparo
y el desolamiento que aflige al mismísimo frio?
¿Quién será el sapiente flagelado que me diga sencillo y llano
de que se trata este dolor? ¡O que diga cómo se mata!

¿Quién construirá sus palacios sobre mis ruinas?
¿Quién pondrá en la mira de su telescopio el lejano
y nivelado paraíso envuelto en llamas de mi ansiado
imaginar? ¿Quién será el que use sus fuerzas y me entierre?

Cubriéndome así con kilos de olvido y alimañas de pesar,
con vientos congelados entre tierra y mar.
Desviando la luz de mi pupila, enfrascándome en una ausencia
sin fin, en un camino que todos recorren y nadie osa divulgar.

¿Quién entenderá los gritos acallados entre mi pecho,
las miradas desviadas al suelo y las caricias que acumulé?
¿Quién salvará al paria que no se encuentra, a la lluvia
que cae denodada en vil desierto, muriendo y levitando?

¿Quién me recordará cuando las cenizas de mi carne se separen?
¿Cuando se alejara este desespero que asola mis noches,
que gobierna mis anarquías y endulza mis iras?
¿Cuando dejare de buscar y aceptare, lo que aun no comprendo?

Arquieta

Ella…Yo…

•Diciembre 25, 2009 • Dejar un comentario

Ella, una lunática. Yo, un simple terrícola.
Ella navegando entre sombras y nombres.
Yo, entre ausencias y atardeceres.
Ella consiguiendo destellos imperceptibles.
Yo vagabundeando entre calles ajenas.
Ella sale en invierno o en estío.
Yo, entre soledad y entre hastío.
Ella vuela, grácil y bella.
Torpemente camino, a veces, corro.
Ella viene para sentir la brisa húmeda
y ver el candor de una costa solitaria.
Yo observo entre nostalgia y hambre
los destellos de la luna, como dagas
en la melancolía.
Ella y su veleidad. Su geometría y su verdad.
Yo y mi espacio claroscuro. Sangre y fuego puro.
Ella dibuja líneas entre las estrellas.
Yo, a veces río a duras penas.
Ella viaja entre mundos buscando.
Yo entre vidas, sin saber muy bien porque.
Ella nada en ríos dulces y tibios.
Yo entre calles y oro caído en otoño.
Ella va y regresa, a veces del diario, a veces no,
pero vuelve por un magnetismo exótico.
Ella regresa y yo claudico. Me pierdo en mi porfía
de quererla encontrar.
Ella sabe que la busco y yo se que lo sabe.
Yo sigo el juego, aunque la vida se me va.
Ella solo juega, es inmortal.

Arquieta

Nos quisimos

•Diciembre 21, 2009 • 1 comentario

¿Quién no recuerda las tardes de estío cuando nos quisimos?
Como prófugos buscando libertades en el cuerpo del otro,
apasionante e ígneo era cada instante, ¡Tanto nos quisimos!
que una caricia valía mas que el sexo, una hoja más que el oro.

Nos quisimos preternaturalmente; exuberantes amantes fuimos
y aunque siempre bebimos del amor el mismo vino,
al final nos embriagamos distinto, y sin saberlo huimos
al interregno, donde con besos las verdades y en silencio mentimos.

Porque no somos perfectos: esculturas que nos definimos con el viento,
con las ganas y con el frio, ¿Por qué no? Y sin llegar al destino
afianzaba solidas tus manos entre las mías, procurando en ese movimiento
que el mundo nos pasara de largo y viviéramos en un ligero infinito.

Porque nos quisimos con el desespero que da la relatividad del tiempo,
con las ganas de hacer energía nuestras pieles e inmortalizar nuestro mirar;
con los crescendo adornando nuestro paisaje, nuestro momento,
con un blues descargando el sentimiento en nuestro armónico palpitar.

Nos quisimos, tal vez distinto. Yo, un suicida que lo da todo. Tú, ¿Quién sabe?
Nadie entiende de enigmas alegóricos por ecuménicos que sean,
nadie entiende de amores puros por loables y anhelados, salvajes y suaves.
¿Quién no supo que nos amamos, al solo vernos voltear sin palabra mediar?

Porque nos quisimos, pero ya no lo hacemos. Decía Neruda y decía bien:
“Es tan corto el amor y tan largo el olvido” E imagino, lloraba.
Tanto dolor implícito pero imperceptible, de amantes que sin saber porque, mueren.
Hoy todo es distinto, llueve igual aunque ya no estás conmigo.

Arquieta

Y muevo…

•Diciembre 18, 2009 • Dejar un comentario

Muevo incesante mis brazos entre un concierto de rostros ajenos,
mis ojos extraviando mi mirada en lunas múltiples y volátiles,
dulce cosquilleo recorre mi columna cuando las flamas del infierno
ansían devorar mi ser. Floto entre tardes de estío y sonrisas ecuménicas.
Mi pelo ondeando en un viento tan denso como el mar, cerúleo y cristalino.
Y vagabundeo entre letras pluriformes y amistades consolidadas;
nota a nota retumbando mi pensar entre bajeos y solos,
acostumbrándose mi retina al infinito vibrar del oleo cuando decae,
entre lagrimas ígneas y roturas imperturbables. Tan rápido sucede.
Duermo sin descansar y grito afónico; corro con frenesí, intentando perder
a los estigmas que eclosionan entre mis venas, entre mi sentir.
Ah! Si supieran, ustedes entre todos los terceros, que esto es inhumano.
Se condensa mi melancolía y se evapora mi risa y se esfuma durante la ausencia.
Parare, allá donde las sombras han hecho un hogar.
Donde las heridas no se abren entre pieles curvilíneas.
Donde el destino muere y el azar dicta sentencia.
Donde vuelan colibríes entre flores y volteretas.
Donde el sol entibia al céfiro, que caricia mi masacrada piel.
Y muevo incesantemente mis brazos, en medio del caos y las rocas,
pugnando por un leve resquicio de vida entre la soledad.

Arquieta

Corre, Demonio

•Diciembre 8, 2009 • Dejar un comentario

Corre, Demonio, corre. Raudo y sigiloso.
Vuela bastardo y transfórmate en sombra,
multiplícate en nubes muertas, vil mentiroso.
Aléjate individuo malsín de aquel que te nombra.

Huiras junto al éxodo del hampa que llevas,
beligerante ruin con patas de cabra,
Pondrás distancia entre tu existencia pasajera
y mi Legión, porque piedad ya no habrá.

Ya no, ser estólido y labioso, Hijo de la Maldad.
No podrás volver a birlar en mi existencia,
porque no quedare aterido y temeroso ante tu fealdad,
ante tus cruentas manos y bermellones encías.

Ciaras rumbo a tu mundo, denso de mentiras y banal,
bicho inocuo y anodino, si te quedas, morirás.
Porque ya es otra filosofía, bella y procaz, mi ideal,
morada de mis fuerzas, pleitesía de mi verdad, eterna y sagaz.

Arquieta

Reflexión inconclusa #5

•Diciembre 7, 2009 • Dejar un comentario

Pensamiento que vuela de cosa en cosa sin poderse posar,
busca y anhela sin siquiera recordar, no importa el pasado,
no importa el final, solo busca un manantial para así desnudar
raudo sus secretos, acelerando su palpitar. Se torna pesado,
a veces, el aire, porque el camino es largo y heridas lo dejan
sin paz. Busca entre nubes flamígeras y océanos de sombras,
entre tierras cerúleas y verdades transparentes. -¿Verdes?-
Se enajena al fin de lo monótono, ahora todo es plural,
pieles desconocidas, son mi secreto, mi santo grial.

¡Enaltéceme Darío! ¡Aconséjame Florentino Ariza!
Que cambiaron de país tantas veces pero no de patria,
que amaron entre lloviznas y perdigones, ¡entre néctares y guerras!
Y supieron y pudieron, sapientes juveniles, amar indiscriminadamente,
núbiles hermosuras, delicadas geometrías,¡ estrellas ardientes y tierra!
Y fieles a si mismos, lloraron sus ojos verdes, su piel morena.
Su tacto incipiente, sempiterno. Y suicida.

Arquieta