Va cayendo la oscuridad
envolviéndome aquí.
Los ruidos de la ciudad
apagándose van, se van, se van…
Y un loco dentro de mí
gritando cada vez más,
temiendo quedarse aquí
sin una oportunidad.
Brillando las estrellas,
iluminan altaneras,
la mortandad de este cuerpo frígido;
de esta alma que ya se ha ido…
Mis gritos en el silencio,
quedándose van, se van, se van…
Y es tan potente la soledad
que inunda el vacío que hay en mí.
Y solo veo que la vida se va, se va, se va…
Solo veo que se va, se va…
Arquieta
