Si, he dicho adiós. Muchas veces, a muchas cosas, muchas personas,
y en cada vez que se repite, un pedazo de corazon, memoria y dolor,
cae honrando la despedida, enterrando las lagrimas que enturbian la vista.
Si tan solo no doliera, si el corazon no se partiera seco y herido…

Cada adios, es como si se le arrancase una flor a la primavera,
que sin detenerla, la entristece y la opaca un poco.
Ligera muerte disfrazada de ausencia, ineludible,
como quisiera que no estuvieras tan cerca, con tu aliento fetido,
tu mano negra, tus ojos vacios.
Y es que sangra mi boca al decir adios, tiembla mi cuerpo,
lloran mis sueños. Y es que otro esta tan cerca, inevitable,
tocando a mis puertas, sin saber yo si abrir ya o no.

Si, he dicho adios tantas veces… cada despedida marcada a fuego
en la piel, y en el recuerdo, -¿quien me dira adios?- la sombra
unica de un nuevo espacio vacio, un hueco rodeado de heridas.
Si, he dicho adios… para toda la vida.

Arquieta

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