Bello ambiente bohemio de la caminata bajo la lluvia, nocturna;
purgando nuestro cuerpo, nuestra mente, licuándose lo bueno con lo malo.
En alguna parte se deshace un idilio, se genera un solaz, cielo plañidero
que conjunta nuestros miedos y nuestros deseos, en una amalgama de locura
tan única, tan veleidosa para el hambriento, que recula y cancela su anhelo
por el frio, la humedad anodina que obnubila su iracunda proeza de vivir solitario.
Lloverá cuando el ambiente sea tan lóbrego que el optimista muera. Caerá el liquido
cuando la idiosincrasia del negativo necesite su catarsis de oscuridad.
Es el sueño del desierto, es la desgracia de la costa, que medra al fuerte
y otorga vida al irracional en un acto loable y olvidadizo, como si fuese la maldición del ciclo.
Saldré y cargare al espacio que se cierne sobre mi cabeza, en un intento vago de olvidarme de mi,
y quedar límpido de toda consciencia. Buscare el vahído que suspenda mi pensar,
y tal vez así, compenetrarme contigo, donde quiera que estés, bella desconocida, única amiga; mi intento denodado de poseerte mas allá de tu cuerpo, de entregarme allende del mio, mi interior…

Arquieta

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