Entre azul y negro me paso amando como un loco,
solo en mi habitación, rememoro su bella sonrisa
y su locura al amar, que entre caricias de seda
y besos sin par, me envuelve en una bruma llena de felicidad.

Tan sublime es su andar levitante, regocijándose cuando sube
y yo obnubilado, la veo expectante, y muero por estar a su lado.

Su gracia sutil, sus ojos verdes son mi frenesí,
y como un batallón su hermoso cabello me hace claudicar,
perdiéndome en cuerpo y alma entre su risa y floritura,
que con belleza idílica me enerva, me eleva y me aniquila sin mas.

Su piel por siempre mi geografía, su figura retando mi osadía
que entre furias y deseos, desgarro con anhelos cuando es mía.

Muerto mi estado corpóreo esta, mi alma descansando
de su andar bélico, pues a veces me inundan las memorias
e iracundo, maldigo el presente y bendigo el pasado,
como un idiota enamorado que se pierde en cosas de otro agrado.

Y hablo de cuando te imagino, y explico cuando te creo,
y aclaro que hoy no estás conmigo y recuerdo que te deseo.

Pues tus pasos errantes entre el mar de sombras
a otro destino te han conducido, marinera de mis ideas,
que lloras en secreto y me abrazas sin decirlo,
y que derrotado te observo, y te amo porque aun te necesito.

Veo de entre tu mirada el dejo de la desdicha
y la opresión de la confusión, que sin razón
te ha llevado a lares ajenos y desconocidos,
dignos del explorador, no del sedentario.

Que de otra frontera es tu visión,
y de otro es tu eterno y poderoso corazón!

Es tanta la novedad que gobierna en tu obtuso sentir,
que entre mentiras y verdades, otro dolor esta aquí
que se disfraza de risa, para ocultar su terrible porvenir.
Bebedor de fuentes que te seca por pura vanidad sin fin.

Mi Legión denodada no desistirá del peligroso intento,
de abrirte los ojos y el corazón, romper tus ataduras
y buscar entre tus brazos la morada donde saltas y ríes,
donde te liberas y siendo simple, te elevas al infinito.

En el fondo de tu corazón, tu esencia intacta esta,
y llorando, a veces me clama y a veces no sabe a dónde va.

Que te grita y te recuerda, que entre el mundo no hallaras
lo que entre este cuerpo esta, lo que bajo mi etéreo, e intrínseco,
es tuyo por toda la eternidad. Que recuerda que te amo,
como nunca y como siempre.

Arquieta

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