¡Ya basta de la negación, del pesimismo!
hay que oprimir a todo aquello que nos limite
y liberar todo lo que nos libere.
¡Ya basta de jugar al disfrute siendo un mártir!

Basta de tener miedo y preferir ser cobardes;
del cansancio por la lucha y la defensa de ideales,
que se acabe la estupidez injusta y seria.
¡Basta de besar sin ganas, de oscurecer sin risas!

Que pare el delirio de las confusiones permitidas
y el artificio de los ingenuos e ignorantes que roban
momentos y sueños a los verdaderos amantes,
los hombres con genio. ¡Que pare el dolor!

Ya basta mujer, de enredarte en las espinas de las rosas
e insistir que estas en el rosal; pétalos que te extrañan
y tú que te ciegas sin más. ¡He aquí tu bélico!
¡Basta! Que provocare un éxodo irremediable de sustos imperturbables.

Que se detenga el camino errado y los pasos chuecos,
que decaiga el freno de la felicidad
y se acelere la llegada de los buenos tiempos.
¡Que desaparezcan los brazos ajenos!

¡Ya basta! ¡Que reine la gloria y la ventura!
Que viva el duelo, que no se acabe el camino,
que brillen las estrellas en el cielo
y que el porvenir sea bendito.

¡Que no decaiga el pensamiento estoico
y los sentimientos de fuego!
Que se enaltezcan las caricias forjadores de presentes,
que momentáneos e infinitos, son los padres de nuestra suerte.

Arquieta

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