A veces es bello esto de sentirse solo.
Bello al saber que soy solo yo y nadie mas.
Que al final pude terminar de forjarme sin ayuda,
y contemplo la escultura con solo mis sentidos,
imperturbados y solitarios.

De sentir que al fin las ataduras que me detienen
a este mundo son solo mías. Mis estupideces.
Y de saber así que evoluciono, por no conformarme
con lo nimio de este mundo, cuando al fin,
he dejado de ser parte de el.

De poder fusionarme con esa capa de brumas y limo,
para quedar expectante y frígido.
Y de esa manera ser mi demonio bienamado,
aquel que viene cuando todo lo demás
se ha fugado.

Al final me consumirán esas llamadas
del infierno que me lamen con tanta dulzura.
Tan hermosas y fieles. Será ese el castigo,
por dejar ir vidas al oscuro abismo de la estupidez
y la comodidad.

A veces es bello esto de sentirse solo.
Las heridas se desvanecen con la arenisca
de mi pesar, aletargado como nunca.
Inhumanizarme y ser de roca, fuego y hielo,
tan único, tan lejano…

Arquieta

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