Suena un do, un la y un re termina breve una melodía
endulzándome esta desgraciada melancolía.
Vibra y reverbera el espacio a mi alrededor,
vibra con fuerzas que yo ya no tengo.

Se va, ella solo se va.

Con cada amanecer, las ganas de verla despiertan,
y andando alegre por la vida ansío sus destellos, su persona.
Con cada ocaso mueren las ansias sin realizar, un sueño imposible,
una quimera es su figura cercana a mi. Una utopía.

Hace tanto tiempo que es así, que cada vez mas son menos las fuerzas.
Mis “hola” se van silenciando con sus “Adiós”
Va cayéndose mi porfía, inexorablemente ante su paciencia sin fin.
Voy olvidándole el cariño, engendrando la extrañeza, por no estar nunca aquí.

Ella se fue, solamente se fue.

Pues nunca estuvo aquí, había partido hace tiempo.
Me quedaba con el reflejo, con las ganas, con la reticencia de su aroma
que todavía no se perdía en el viento. Con su sonrisa única.
Tal vez me arrepiento de las cosas que dije. Tal vez no.

Tan solo le extraño tanto, pues hace tanto que partió…

Arquieta

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