De haber sabido que daría mi alma
para morir de abstinencia,
sin duda hubiese preferido no conocerte.

De saber que la sangre derramada en aras del amor,
se secaría dura en el suelo dando al sol,
sin duda alguna, hubiese preferido no conocerte.

Para evitarme esta muerte en vida
de amarte y añorarte sin poder acercarme,
viendo solamente tu figura frígida y estéril.

De saber que las risas y las alegrías que llegaste a regalar
las cobrarías de forma tan impía y cruel,
hubiese preferido no conocerte.

De saber que al llorar tu mirada lo ignoraría,
y al hablarte y esforzarme, cerrarías tu mente
sin saber nada, hubiese preferido no conocerte.

Y ser capaz de ver como caminas sin convicción
a un destino pueril y fatal sin salvación.
Solo para ser capaz, hubiese preferido no conocerte.

Para no importarme tu dejo mustio y sin valor,
tu falta de ganas, tu falta de fuerzas,
tu falta de amor, hubiese preferido no conocerte.

Para poder no amarte cuando mas desprecias este amor,
y así dejar de importarme lo que haces y lo que no,
para dejar de sufrir por ti, por eso, hubiese preferido no conocerte.

Por convertirte en la estatua ciega y estática,
por querer ser una piedra mas en el camino,
por querer sin querer, me alegraría no conocerte.

Perder mis memorias, borrar las caricias,
y cicatrizar estos dolores de amor,
que no cierran y no se curan.

Y sanar al fin a este marchitado corazón
que de tanto amar sin ser amado se cansó,
y hoy que llueve tanto, no distingo al corazón.

Arquieta

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