Quien sepa de amores comprenderá
que no sabe nada en realidad.
Que es inútil dar agua y tierra a la flor
pues nunca crecerá si le falta amor.

Y nadie te lo dirá.

Pero, quien se cobija en las desventuras
de amores con mujeres que no serán suyas,
tarde que temprano caerá preso
del recuerdo de algún beso.

Ya que, al amar indiscriminadamente,
tiembla a veces el corazón hasta la simiente,
cuando de improviso y sin señal alguna
llega la eternidad camuflada en una.

Pero nunca se sabrá hasta que tarde será.

Así, aún sabiendo que el amor
puede ser como una tierna flor,
tú serías el agua de donde yo bebería
dándome más sed de la que me quitaría.

Y breve, tan breve así como el día,
podrás irte de repente querida,
pero dejarás una huella tan bella y tan honda,
que para quitarla mejor el corazón se me borra.

Y sufriré, porque aún siendo un niño
este amor de tan único cariño,
sé que hubiera sido más de lo que tendrás
cuando dices que con el regresarás.

Porque sin gloria y sin pasado,
puedo decir que mucho he amado,
sólo para que puedas entender
que cuando se trata de querer,

no es posible que alguien desfallezca
como lo hago yo ante tu belleza,
no de tus ojos verdes, no de tu pelo castaño,
(que son tan bellos que causan daño),

sino por la belleza de lo que eres y serás,
de lo que fuiste y de lo que soñarás,
por la luz que reflejas y por tantas cosas más
que no podría muy bien explicar.

De la misma forma en que no puedo explicar,
como una flor, con tierra y con agua en justa cantidad,
con luz de sol necesaria, no crece y muere
cuando de algún amor adolece.

Arquieta

Anuncios