El olvido no llega cuando se le anda buscando,
y tú, hermosa a tu manera, lo terminarás sabiendo
cuando de pronto te halles recordando
un instante entre nosotros que va muriendo.

Hay cosas que no puedo explicarte desde la lejanía
con que el tiempo ha labrado nuestros lugares,
pero sé que de todo lo que digo eso no escucharías
porque lo diría cuando se asomaran nuevos azares.

Y tu, caminando por la vida, creerás haberme olvidado
cuando te encuentres divertida en otros brazos,
pero, de repente, como un gran conjuro malvado,
verás un gesto mío y sentirás, de la nada, nuestros viejos lazos.

Y te corromperá el ánimo entender que tantos amoríos,
por los que has ido pasando por la vida,
han quedado en el olvido al tener en tu calendario puros momentos míos
y puras ansías de una sonrisa como la mía.

Y un día, uno como otro cualquiera,
habré muerto en algún lugar lejano,
y tendrás ganas de llorar aunque no quieras,
sabiendo que no tendrás de nuevo un “te amo”

Arquieta

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