La vida es como un río,
que no descansa nunca mientras intenta llegar
tal vez a un destino vacío,
tal vez a una cascada infernal.

La vida es como una calle,
que se transita de ida y parece larga,
y de regreso se atañe
a nuestra figura, liberandonos la carga.

La vida es como una rosa,
que florece en estío,
y como quien no quiere la cosa,
sobrevive en invierno al frío.

La vida es una llamarada,
que con un soplo se apaga,
pero que si es moderado, se agranda,
iluminado la sala más larga.

La vida es tan sólo un momento,
viendo tu sonrisa,
y suplicarle quedito al viento
que te quedes para toda la vida.

La vida es un suspiro mal dirigido,
un pequeño rato que no vuelve…
es un amor sin el olvido,
de esos que nacen y no mueren.

La vida es como un río,
que parece terminar en la cascada,
sin saber que al caer sigue siendo el mismo,
aunque de sus aguas no quede nada.

Arquieta

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