Cazado en mis sueños,
no te dejo de pensar.
A cada momento lo intento
sin lograr nada para mi pesar.

Me aborda tu voz en el silencio,
suplicándome no te abandone.
Quimera de mi pensamiento
que quisiera fuese realidad.

Tu contorno perfecto,
limitándome el espacio en la memoria,
y mis límites reticentes han cedido
ante el peso de tu lozanía.

Pero en mis noches de luna,
te apareces como un ensueño…
y cedo raudo a la locura
de creer por un instante ser tu dueño.

De poseerte entre mis brazos
y besarte tantas veces bajo el cielo infinito…
de decirte, pegado al oído,
versos que caerán, tal vez al olvido.

Tal vez a tu corazón ¡Tu corazón!
Mi última frontera, debajo de este interregno
en que se libran nuestras batallas,
donde más cede el que gana.

Cazado en mis sueños, víctima de tu figura,
alzándose al vuelo de mis ideas.
¿podríamos ser uno? El amor es una unidad
de partes imperfectas.

Y bajo mis días soleados, llenas todo con tu luz.
Fresca brisa viva en el estío revoloteando tu pelo,
y avivando esta llama denodada
que se enaltece con tu mirada.

Tantas cosas por decirte, debajo de esta sonrisa…
y a cada segundo se nos va la vida.
Amor caprichoso, no demores tantos ratos
que siempre falta tiempo para los enamorados.

Arquieta

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