Vendrán cenizas de otras partes
a cubrir la dicha pasajera.
Se endurecerá tu corazón con alardes
de un enojo momentáneo.

Se separará la razón del orgullo
y tendrás diversión
con un dolor que no será tuyo,
mientras se apaga el sol.

Pasará el día y llegará la noche…
y contando solitario las estrellas
recordaré sin más tu seguro reproche
y las veré menos bellas.

Y las paredes un corazón se caerán;
las cenizas se desvanecerán…
Mañana, ¡oh, mañana!
sabrás quien es el que te ama.

Arquieta

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