Quererte silentemente y naufragar ansioso
por las bellas costas de tu sentir.
Quererte a escondidas como temiendo perderte
sin haberte tenido nunca.

Verte y callar y fingir una sonrisa cotidiana
que se muere por ser aurora de tus noches.
Verte y pretender que por mi mente no pasa nada,
mientras se construye un ensueño.

Sufrir solitariamente por el pecado de verte.
Naciste siendo quimera
y tal vez mueras de esa manera.
Pero el horizonte, aunque infinito, no se escabulle para siempre…

Quererte en secreto para no romper la fantasía,
de que todo puede ser todavía.
Quererte como a una estrella en el firmamento, siempre lejana,
aunque lejana no te quiera toda la vida.

Escucharte y sucumbir al deseo oscuro
de ser lo que no soy, pero ser tuyo.
Escucharte y sentir estrellas y universos
aglomerarse para siempre en mi pecho.

Y comprender que hay cosas más allá de la vida
que, tal vez duren menos que la vida misma.
Pero comprender que el tiempo ya no importa,
si eres mía…

Arquieta

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