Ella no sabe que cuando la veo, lo hago con ojos de enamorado.
Que cuando me habla, desearía besarla;
y que de entre sus manos brota una luz burbujeante
que cuando me golpea, me acaricia suavemente.
Y entre sus cabellos veo mis sueños retozando tan pequeños comparados con su sonrisa.
Ella no sabe que con su palabra cotidiana alimenta mis ideas,
y que sólo hace falta un roce no intencionado para quemarme la piel.
Que, brisa de otras partes llevarán su aroma irremediablemente ante mí,
y me hará sentir de tal forma, que creeré que el mundo es un lugar un poco más sincero.
Y de la nada ella volteará a verme, víctima de algún reflejo, haciéndome sonreír.
Ella no sabe…

Arquieta

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