Me pregunto de donde nacen los rayos
que salen de tu mirar.
Nunca vi en ojos tan claros
tan peligroso azar.

Se revolvía mi alma en torbellinos
de vientos negros y abismos;
luchando contra este delirio
que se enrolla sobre si mismo;

acongojada y caliente
por llamas desesperadas,
¡Nunca temí tanto ser valiente,
pero temía más no hacer nada!

Arquieta