Le veía a sus ojos y no creía,
que puedan brillar más que el sol;
tan equivocado estaba ese día,
¡como lo sigo estando hoy!

Siempre pensé que era temor
lo que buscaba opacar su belleza;
temía trasnochar en dolor
este amor que me embelesa.

Ella no sabe que es causa
de huracanes y terremotos;
¿por qué no ser mariposas?
¡y que las sufra otro!

Arquieta

Anuncios