No sabes como duele
pasarse la noche soñando con una mirada;
pasar la noche, como duele,
ahogándome en la esperanza.

Y verte, así azarosa y de repente,
y sentir tu mirada fría e inexpresiva,
¡Y sentir la caricia de la muerte
como burlándose de mi vida!

No sabes el desespero
que voy cocinando a fuego lento,
cuando imagino que siempre existirá un “pero”
aunque nunca exista un momento.

Pero, ¿qué puedes imaginar tú,
que has vivido siempre con tu hermosura?
Sé que andas triste y que nunca ves la luz,
aunque la única luz que exista sea tuya.

Sé que caminas triste, a veces, por la vida
y que todo se torna cansado
y que se hace gris la vista
y todo se vuelve pasado.

Y aún así, no sabes que eres alegría
en este pobre desdichado
quien cree que solo existe vida
si se está a tu lado.

Pero tú no lo sabes
y por eso tu gesto es indiferente,
mientras yo sigo en la sombra
cada vez más cerca de la muerte.

Arquieta

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