Category: Reflexiones


Desde muy pequeño he intuido que hay algo mal. Sino, ¿cómo podía ser posible que tantas cosas estuvieran mal? ¿qué existieran tantos problemas? ¿cuál era el problema que ocasionaba los problemas?
Crecí enamorado de las letras y de la música. ¿Por qué? Porqué son sentimientos transformados. En ellos uno halla consuelo, halla empatía con alguien que desconoce, pero que ha vivido algo muy similar con uno mismo; a pesar de la distancia y el tiempo.
Pero no sólo eso, sino que también dan respuestas. Aquí cabe aclarar algo: las respuestas son ambiguas. Así es el arte, abstracto en sí mismo. Esto hace que mientras yo veo felicidad en el sonido de lluvia en una canción, otros sientan tristeza y otros ruido.
Es normal. Y vitalmente necesario para el arte. Es global porque es subjetivo. La consecuencia de esto es que donde alguien vea, escuche, sienta, saboree arte, necesariamente le dará la interpretación más adecuada para sí mismo. Si quisiera verlo termodinamicamente, diría que se alcanza un estado de equilibrio entre mensaje y receptor.
Conforme pasaba el tiempo, las preguntas que me hacía no eran las mismas, aunque tal vez buscasen la misma respuesta. Como pasa con todos (salvo contadas excepciones), uno madura y adquiere conocimiento; verdadero o falso, no importa. Es conocimiento al fin y al cabo. Lo que importa es que este conocimiento moldea la mente. Literalmente. Y este moldeado tiene repercusiones; nos puede hacer creativos o monótonos; crédulos o escépticos; grandes o pequeños.

Hay transiciones en la vida. Cuando uno pasa de niño a adulto, se goza la adolescencia. Mientras un hielo pasa a vapor, disfruta siendo líquido. Mientras lo no-vivo alcanza su “muerte”, se regocija viviendo. Así mismo, hay transiciones puramente intelectuales. Pasar del odio al amor. Del llanto a la risa. De ser común y manufacturado, a ser único y mayestático.
Pero mi transición fue otra. Fue una mezcla, casi amalgamada. Empecé a ver con ojos de ciencia lo que mis sentidos querían ver artísticamente. Y en plena batalla, ocurrió lo inesperado. ¿Por qué es necesario tener un lado vencedor y otro perdedor? El que no haya en la historia casos distintos a éste fácilmente localizables, no quiere decir que sea necesario hacerlo así. Aquí no se buscaba vencer y eso fue esencial. Aquí la única búsqueda fue para ganar y así fue como se mezclaron.
No son excluyentes aunque pudiesen parecer antagónicos. Mientras la ciencia es puramente objetiva, el arte se nutre en lo subjetivo. Aunque, si se profundiza lo suficiente, uno ve claramente un orden ajeno a lo humano en el arte. Y no hablo de divinidades.

He visto como suele ser común buscar soluciones donde no se van a encontrar. Mientras abogados salen a hablar sobre el calentamiento global (¿no debería hacerlo un climatólogo?), la gente pide ayuda al tarot para resolver su economía y sus relaciones (¿no sería mejor pedir una asesoría, a gente estudiada en ambos campos?). Así mismo, gente sale con pulseras holográficas que aumentan milagrosamente la salud y las capacidades físicas (¿quién sabe qué es la holografía?), mientras sus amigos compras unos nuevos tenis que prometen glúteos firmes, senos levantados, espaldas más rectas y abdomenes más delgados (¿alguien pidió pruebas?). Gente aterrorizada por abducciones de OVNI´s que les gusta el desenfoque (¿por qué la gente que dice comunicarse con ellos sólo dan mensajes de amor y paz y no respuestas a intrigantes científicas?), mientras siguen una dieta que les insta a comer jamón antes del pastel para no engordar.

No sólo ellos están ahí afuera, fácilmente identificables, arañando con toda su furia a la razón y al conocimiento. Más sutilmente están los representantes del pueblo, buscando soluciones en personas muertas hace cientos o miles de años; cuando la respuesta está en uno de esos libros baratos por no ser demandados considerándose aburridos. Sí, libros de ciencia.
Esa gente que escucha a su artista favorito decir algo e inmediatamente cree que es verdad. La falacia de autoridad está presente en casi cualquier parte, en casi cualquier conversación y se disfraza de amiga cuando sale de nuestra boca y de enemiga cuando nos llega de alguien más.

Decidí dejar de estar callado. No quiero que sean sólo los amigos que me oyen, muy de vez en cuando, los que logren visualizar más allá de lo que les permiten. Sé que debajo de esa cara de angustia, de miedo, de vergüenza, de ignorancia, de desconocimiento, de satisfacción mal satisfecha; existe una persona inteligente. Sé que debajo de esas leyendas y esos mitos falsos, hay alguien escéptico. Sé que debajo de esa monotonía diaria, está alguien creativo.
Quise ser menos pasivo y más activo. La idea estaba en mi cabeza, cuando un amigo me sorprendió con la materialización de la misma. Pensamiento Crítico es mi pequeña aportación, en colaboración con José, para ser una pequeña vela más, tratando de iluminar el camino en esta noche tan oscura.

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Arquieta

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Reflexiona conmigo

Cada huella queda tatuada en el pasado.
Cada palabra de amor se fue con el viento.
Las miradas que te di se han apagado,
tus susurros los recuerdo como lamentos…

Extinguiéndose va, perdida entre la distancia,
la razón que nos mantenía unidos.
Mientras vamos disfrazando nuestras ansias
de mentiras sencillas y besos fingidos.

Mientras se van cerrando las puertas,
van sonando las interrogantes.
Antes de irte, pregúntate de que estarías dispuesta
si aun fuéramos amantes.

Deja que la almohada se impregne de duda
que el colchón cruja con la sapiencia.
Deja que resuene imperante el atisbo
de verdad que busca colarse en tu ciencia.

Porque mientras vas por ahí,
la vida se nos ha adelantado ya.
Y nosotros, los de antes, no somos los mismos,
vamos envejeciendo más y más.

Dejemos en el pasado las penas
y carguemos nuestras glorias.
Dejemos que nos alcance el aire apenas
para festejar nuestro aquí y ahora.

El destino se disfraza de incertidumbre
cuando falta la fuerza para forjar lo cambiante.
Nuestra verdad es como una lumbre,
que con una ceniza prendida, otra vez arde.

Arquieta

Podrá cubrirse con negras cenizas
cual fúnebre crespón.
Y se empapará debajo de la lluvia
de llantos sin condición.

Desaparecerá bajo el agobio
del tiempo.
Y parecerá que sin resabios
se ha muerto.

Parado, enhiesto, denodado…
se mantendrá aguantando la ventisca
de los suspiros que no se han dado.
Esperando por una sonrisa.

Será invisible pero nunca ausente,
tan sólo no sabes tu lo que siente.
Bajo la sombra de tus cabellos al viento
aguarda silencioso un “te quiero”

Aguarda…

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Felicidades

No tengo nada que decir, hoy en mi cumpleaños. Atrapado en una edad que no es mía, y en un cuerpo que me limita. Y la gente alrededor no se da cuenta del caos en mi interior. Sí, sonrío, cada vez más triste. Sí, me entristezco cada vez un poco más alegre.
No, la vida se va. Como agua en mis manos abiertas, como aire en mi ventana sin vidrios. Como sueños perdidos en mis noches de soledad. No vengas, no lo entenderás. No te aparezcas sino te vas a quedar.
Sí, cuando la distancia es suficiente pretexto es porque las cosas están mal. Al final, todo da igual, uno se queda solo. Solo, tratando de sobrellevar el tiempo, de sobrellevarse a si mismo.
Y esa parte de mí que se perdió hoy, le digo adiós, adiós para toda la vida. No planeo olvidarte, no podré hacerlo. Aun así, sé que la vida sigue, y como tu, tengo que partir. Sólo desearía que no te hayas llevado los mejores años, las mejores vidas. Que me dejases algo, aunque sea una última despedida. Un último beso.
Felicidades.

Arquieta

Reflexión inconclusa #9

Donde no hay calor, no hay nada. Donde no hay luz, no hay nada. Donde no hay movimiento, no hay nada.
Donde no hay ideas, es una cabeza vacía, una sombra más en el mar de la luz. Donde está un conformista, está una piedra más en el camino de la grandeza. Donde hay voces que se suprimen, hay quietud que se premia con pobreza y humillación.
Donde los malos se alzan, es porque faltan los buenos. Donde la situación se sale de control, es porque faltan los controladores. Cuando un pueblo cae en el caos, es porque no merece el orden. Donde hay miedo, no falta valentía.
¿Quieres ser parte de la nada, aterido y pequeño? ¿O quieres un mundo mejor?
Atlas sostenía al mundo sobre su espalda. Construyamos el nuestro y mantengámoslo con nuestras manos.

Arquieta

Preguntas al aire

¿Qué comprenderá la abeja que danza?
¿Qué soledad tendrá la rosa que florece en invierno?
¿Qué caluroso aburrimiento tendrá el sol sin alguna noche?
Y tú, ¿A donde irás cuando sonrías?

¿Qué será de los muertos sin nombre?
¿Por qué llueve en la tristeza?
¿Cual trueno ruge primero en la tormenta?
¿El que ayuda o el que mata?

¿A donde van los sueños cuando despierto?
¿Porque cierran los ojos al besar?
¿Dura más el amor que el olvido?
¿O Neruda tenía razón?

¿Que será de todos esos abrazos sin nombre que no di?
¿Mis lágrimas dan a un mar de aflicción?
¿Puede ser que cuando pienses en mí, no me extrañes?
¿Puede ser que me extrañes sin amar?

¿No es más aventurado el que dice adiós en lugar de hola?
¿Y no es más simple quererse una noche, todas las noches?
¿Qué dios mira omnipresente y sin embargo no se presenta?
¿Se regocija, acaso… como yo?

Arquieta

Dile

Dile que la amas, bésala, abrázala, no le des oportunidad de decir nada, la vida se nos va a cada segundo y estamos aquí solo por y para ellas, así que da todo de ti, se el único entre ese mil; solo nos toca amarlas y dichoso aquel que tenga alguien para hacerlo, solo eso.

Querido lector

Me veo forzado a poner mis letras aquí, querido lector. Me veo forzado porque la inspiración no conoce de dueños ni de tiempos, y tu claro, tampoco. Aún así, no hemos tenido el placer de conocernos, aunque siendo justos, en estas tertulias y encuentros sin vernos, usted sabe más de mí que yo de usted. Pero no se preocupe, estoy acostumbrado a ello, pues la gente no se deja conocer solo por verles la cara y oir sus voces. ¿Sabe usted que es lo peor del caso? Uno en este ejercicio de andar describiendo lo indescriptible de narrar lo inarrable, va aprendiendo que los ojos y las caras dicen todo sin las palabras, y uno va viendo cuando la masa miente y no le queda de otro más que quedarse callado. Ellos tienen derecho a no contar, pero no a mentir, y la mayoría suele confundirlo todo.
Te confieso algo, lector que me acompaña, te he sido sincero lo más que he podido. Soy así, soy todo lo sincero que puedo. Es imposible serlo 100%, a veces le miento a mis padres acerca de a donde voy o con quien voy, a veces digo no saber nada cuando no sé como escaparme de revelar algo que se me pidió no revelar, y que con el simple hecho de decir que lo sé ya se revela. Hay ocasiones que no puede evitarse mentir, pero siempre lo he remediado diciendo la verdad después. Y a la gente que me es más cercana que nadie, a mis amigas indiscutibles, a esas sí, no les he mentido nunca y que Dios me perdone por ofrecer algo parecido a la sinceridad paradisíaca que el tanto protege.
Querido lector, puedes venir siempre a buscar refugio aquí, es este un pequeño oasis lleno de sinceridad y esfuerzo por ti, donde hallarás cabida siempre, te lo prometo. Sólo esta vez, permíteme hallar espacio en ti también, pues soy humano y sufro, como cualquier otro.
Déjame entrar en tu piel y olvidarme de quien soy, que la tristeza y el enojo, la ausencia y el odio han venido con fuerza esta vez y no planeo ceder. A todos nos toca. El karma no existe, sino, muchas cosas no me pasarían, lo sé, y otras que no me pasan, pasarían.
Hasta luego, lector.

Arquieta

Entre amor

Usted y yo, para empezar, tuvimos deficiones distintas de la palabra amor.
Para mi, algo eterno, único, invencible.
Para usted, una diversión bonita que podía durar meses, tal vez años…
Tal vez por eso hoy son tan distintos los daños.

De haberlo aclarado desde un principio, es muy probable que de todas formas
nos hubieramos aventado a la aventura.
Yo, tratando de enseñarle que el amor es más que eso,
y usted, bueno, ¿como negarse a la diversión?

Lo que para mí fue una forma de entregarme,
para usted fue una forma de desahogarse.
La rosa y la azucena, la luna y el calor,
son cosas grandes o pequeñas, dependiendo del amor.

Quien sabe, si usted viera lo que hay dentro de mi corazón,
hoy serían distintas las tristezas y las alegrías,
estando yo un poco más contento
y usted sufriendo un poco más adentro.

Sin embargo, las cosas no son así, y solo yo sufro por nuestros besos
mientras usted va regalando los suyos,
y como no hay forma alguna de poder remediar esto
me tiene aquí, en la noche, escribiendo versos.

Está claro que tiene la libertad usted de hacer lo que quiera,
de la misma forma en que yo tengo de hacerlo a la misma manera,
pero creame que si de mi depende, esto no pasaría
porque aunque insignificante en teoría, dígame, ¿Que hacemos con las heridas?

Heridas que usted no tiene y de las que yo ya mi piel no distingo,
quisiera, aunque suene malo, que para los dos fuese lo mismo,
pero usted, veleidad de rosas, claridad de luna, tiene la ventaja de ser mujer
para hacerme desear no dañarle a usted.

Pero recuerde que nuestro dios tiene complejos,
cuando en vez de barba, le salen los senos.
Pero recuerde, que el amor es como la flama que no aprende,
no importa si se le apaga, no importa sino se le quiere…

Arquieta

Sombra

Esto no es un cuerpo, es una sombra.
Una sombra no sabe vivir y no se puede querer.
No es más que un vacío, una ausencia. Algo que falta.
No es vida la mía, es una sombra.
Imperceptible y cotidiana, monstruosa.
Terminará cuando la luz me alcanze y por eso no puede estar nadie aquí.
Soy solo una sombra, y nada más.

Arquieta

Reflexión inconclusa #8

Tengo la sensación de que de tanto quererte
a escondidas, terminarás enamorada
de la sombra de mi mirada y no podrás cuenta darte
de todo esto que perdimos pues no verás nada.

Pero llenaré la ausencia de mis divagaciones
con el olor de tu cuello desnudo,
y se hacen fantasmas independientes las emociones
cuando se nutren de lo prohibido y puro.

Que así es este enamoramiento,
y perdona si confundo tu silueta en el firmamento
lleno de estrellas y de silencio,
de monólogos vacíos y tu voz en el viento.

Arquieta

Todavía no me digas loco

Que no se enmarque mi ausencia
en el silencio con que divago.
Ojala y desaparezca algún día
la aflicción que a veces me desola.

Quisiera contar tantas cosas que ultimamente
he tenido que callar.
Sin embargo, se me va la voz cuando intento
por un momento hablar.

Es así, siempre me he sentido seguro escribiendo,
abstrayéndome en este ejercicio de llenar
hojas en blanco. Suele ser divertido.
Aún cuando es más bien un juego solitario.

Un juego y un oficio. Una maña y una costumbre.
Un deseo, un sueño, un sentimiento.
Quien sabe, tal vez y termine silenciando mis letras también,
después de tanto monólogo, uno va perdiendo ideas.

Hoy sé que me está pesando esto de traicionar
la reiterada costumbre de hablar con alguien
y expresar todo lo que me va sucediendo, dentro mío.
Creo que este caos esta durando un poco más de lo normal.

Y confieso, no solía importarme.
Es un pandemónium bastante divertido hasta ahora,
pero como toda buena diversión, si se abusa de ella,
termina pasando factura.

No lo sé, puede que al fin esté volviéndome loco
y por eso haya decidido callar,
así nadie puede denunciarme y ser llevado a un sanatorio,
o con un loquero, y pueda seguir libre.

O tal vez estoy harto y necesito otros aires.
Prometo un día perderme inexorablemente
y no volver. Más que prometerlo, me comprometo.
Sólo me queda la duda de cuantos besos daré antes de eso.

Arquieta

Empiezo a escribir

Empiezo a escribir, de repente y sin mucha idea de que diré, pero quiero escribir porque así me siento libre, así me siento en paz. Así puedo ser quien yo quiera y hacer lo que yo quiera, creando mundos y situaciones, creando sentimientos.
Empiezo a escribir en medio de la noche cuando me asalta la melancolía desgarradora que me deja sangrando al corazón, que me deja aterido en el suelo completamente inmovil, sufriendo solamente mientras mi mirada vaga por el cielo lleno de estrellas de nostalgia.
Empiezo a escribir porque en el ejercicio de hablar conmigo mismo mediante la magia de la escritura, creo poder decir lo que de otra forma callaría, y salen sentimientos que de otra forma se me acumularían en los sueños. Y empiezo todo esto, porque en lo más profundo de mi ser, quiero creer que hablo contigo.
Siento que más que un monólogo, es una conversación pendiente. Y que más que estar aquí sentado solo, estás conmigo un pequeño rato, solo el suficiente para poder sobrevivir una noche más, mientras te espero.
Empiezo a escribir porque te extraño aunque no te conozca y porque tengo sentimientos poderosos como dioses mitológicos dentro de este corazón lleno de cicatrices y con algún que otro pedazo roto. Porque con palabras puedo tenerte cerca, al menos ilusoriamente, y sentirme un poco más completo.
Empiezo porque siento miedo, miedo de saberte lejana y ausente, parte del infinito más allá de mi realidad, parte de una realidad fuera de la mía y de un mundo ajeno a este.
Porque más que miedo, es un deseo que lleva tu nombre en las ideas y en los sentimientos. Y empiezo sin saber que te diré, pero queriendote decir algo. Sin saber como acercarte pero queriendo tenerte cerca. Sin saber como amarte, pero amándote con furia.
Empiezo a escribir y de repente la noche es otra, un poco menos agresiva con el soñador.

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Desesperación

El día de hoy fue bastante tranquilo. Nada nuevo que contar, la verdad.
Durante la noche, mientras dormía, aparecía ella constantemente, siempre cercana y volátil. Todo paraíso y suerte materializados en su bella geometría de mujer, en su estructura de amor y sensualidad. Odio soñar así, porque el día me parece desabrido y me la paso pensando en lo que soñé; es casi como andar en automático hasta volver a dormir y esperar no soñar con ella otra vez, (pero debajo de todo pensamiento y deseo, no hay cosa que desee con más fervor) descansar tranquilamente y poder aprovechar el día que sigue. Sin embargo, no lo consigo muy a menudo.
Morfeo ha de mofarse tanto de mí al no dejar de molestarme así.
Juro que no habría satisfacción más grande que verla incluso dormido, si es que pudiese verla estando despierto. Pero no puedo, está lejos, abstraída en el horizonte que veo tanto creyendo estúpidamente, que, de la nada, se materializará y me vendrá a abrazar como tanto anhelo. Pero no sucede, nada pasa y no la veo, y los sueños me molestan.
Sin embargo, aún despierto y siendo plenamente consciente de mis facultades mentales, no sueño con otra cosa que no sea ella y vivo en esta marejada que me tiene en un vaivén de ideas y sentimientos por ella.
Harto, decido no hacer nada hoy, soñé con ella otra vez y todo en el día parecerá cosa de muertos, las rosas olerán a putrefacción y los colores serán opacos y sin valor. Decidido camino al sillón y me siento de forma pesada, trataré de ni siquiera pensar y esperaré a la noche. Siempre trato de hacer algo nuevo para olvidarme un poco de ella y no soñarla, pero irremediablemente la sueño, a excepción de esas veces que se cuela por mi ventana el insomnio y me acompaña toda la noche, y en ese caso, me la paso esforzándome de nuevo en no verla en mi mente, en no pensarla, en no sentirla, en no olerla, en no oírla…
Pienso en ir a traerme una bebida y desisto, “¡No! ¡Cállate!” me digo a mi mismo, dije no iba a pensar y sin embargo la bebida aparece dibujada en lo que creo es mi frente por dentro de mi cráneo, o algo parecido. Sólo prendo un abanico, si me da calor no dejaré de pensar en ello, así que debo estar agusto, entonces ¿Debería ir por la bebida? ¡No! Claro que no, ese es un capricho.
Empiezo muy bien, pasan minutos y minutos y no abro los ojos, no me muevo y me siento cómodo, “Vaya, hasta se siente bien esto, debería hacerlo más seguido” ¡Mierda! ¡Volví a pensar! No debo hacerlo, porque inexorablemente me conducirán los pensamientos a ella. Si pienso en la bebida, tengo que pensar en qué bebida quiero, en si se me antoja algo frío o caliente, y luego como víctima de un imán invisible, mis pensamientos metálicos dirán, “¿A ella que bebida le gustaría?” ¡Y mierda! Si pienso en el calor, empezaré quejándome de lo incómodo que es esto, que ambiente tan sofocante, y luego vendrán a mi cabeza ideas que mejor no describo por pertenecer en los linderos de lo privado, pero sí, tiene que ver con ella, y entonces, ¡Mierda! ¡Otra vez! Por eso mejor no pensar nada.
Pasa el tiempo, al fin consigo no pensar, si llego a moverme es pura reacción, nada de pensamiento, puro instinto. Eventualmente tampoco me muevo por instinto, escucho mi respiración lenta y acompasada, agradable. Nada me perturba, soy uno con el cosmos. A lo lejos, se oye un tic toc de un estúpido reloj de baterías, regalo inútil de algún familiar, ¡Chingado! ¡Tan molesto es! No me deja seguir en la pasividad, malditos relojes pacientes que no dejan de hacer su ruidito imperceptible normalmente pero que no nos deja en paz, tal vez le caiga un puto rayo y se pare. Sí, claro, un rayo dentro de la casa, mierda, tengo que ignorarlo. Relajo mi cabeza hacia atrás en el sillón y cruje, ¡No, no! Todo el maldito sillón empieza a crujir, incluso si me quedo quieto, de repente el muy hijo de puta hace algún sonidito innecesario, maldita sea ¡Y hasta se sienten! No puede ser, tan bien que estaba todo.. Ya, ya, a empezar de nuevo, ignoremos el tic toc y el pinche crujir del sillón este culero… ¡Genial! Ahora se oyen pájaros estar chingue y chingue afuera de la ventana, ¡Puta madre! ¡Pero si ya está oscureciendo culeros! Y como oí a los cabrones esos cantores, ahora no dejo de oir el viento silbar en la ventana y los carros andando por ahí, siempre tan malditamente parte del paisaje. Jódanse todos, no voy a oir el tic toc, el crujir del sillón, el viento silbando en la ventana, el cantar de los pájaros y los putos carros de la ciudad, que por cierto, deberían prohibirlos por contaminantes, que molesto es pasar al lado de uno y que llegue todo el tufo a gases y toda la onda de calor, y luego que por que se asa la Tierra. Bueno, todo es paz, todo es paz, ahora me callaré, bien… ¿Qué es ese zumbido? Maldito escándalo que se trae, ¿qué será? ¡Claro! ¡Lo que me faltaba! Puto refrigerador haciendo su escándalo, ¡¿Qué acaso cree que estamos de fiesta o que fregados?! No sé como nunca lo había oído, demonios… ¡Ya! No oigo nada, bloquearé mi sentido del oido, no oire nada… Vuelvo a cerrar los ojos, tampoco quiero ver nada, y me paso una playera encima de ellos para que no me moleste algún reflejo inoportuno, no puede algo molestarme por el sabor ya que no estoy comiendo, ni por el olfato porque está todo cerrado y huele a la pinche vela que compré la semana pasada, y el tacto no… pero claro, ¿De qué otra forma podría ser? Tengo ganas de orinar, no puedo creerlo ¡Maldita sea! ¿Voy o no voy? No, sino voy, mancharé el sillón, y no, mejor si voy, sirve que veo que hora es.
¡¡Qué!! ¿Sólo estuve sentado ahí una hora? ¡Joder! Iré al baño, agarraré la bebida, la disfrutaré un rato, me bañaré y me arreglaré, y… ¡A la mierda!
Iré a verla.

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Bello y solitario

Pobre México, tus ciudadanos no te conocen. Tan bello y tan solitario. Tan grande y tan empequeñecido. Hoy en tu cumpleaños millones gritan tu nombre pero no te conocen. Son los colados de tu fiesta, los que se quedan en tu casa hasta ser unos arrimados. ¡Quién diría que teniendote tan cerca te ven tan lejos! Porque nadie sabe de ti.
Te ven como tierra de huevones y analfabetas, de eternos indios a los que confunden con incultos. Te ven con ojos de asco y miedo ante la inseguridad y las mentiras. Y tu vecino del norte te usa como patio trasero.
Y tu, que tenías grandeza, que viste la belleza del mundo a través de la lírica de Nezahualcoyotl, que edificaste tan bella a Tenochtitlan, que viste nacer al cero y la astronomía, te has quedado sin héroes. Vapuleado, España nos dejó como tierra de escoria y Estados Unidos nos invade ahora agresivamente con su cultura tan pueril.
Pobre México, te quedas soñando mientras te van matando, esperando a un salvador, a una decisión…
Esperando que la gente deje de ser un bullicio de autómatas y al fin piensen y puedan liberarse de una vez por todas.

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