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La indiferente

No sabes como duele
pasarse la noche soñando con una mirada;
pasar la noche, como duele,
ahogándome en la esperanza.

Y verte, así azarosa y de repente,
y sentir tu mirada fría e inexpresiva,
¡Y sentir la caricia de la muerte
como burlándose de mi vida!

No sabes el desespero
que voy cocinando a fuego lento,
cuando imagino que siempre existirá un “pero”
aunque nunca exista un momento.

Pero, ¿qué puedes imaginar tú,
que has vivido siempre con tu hermosura?
Sé que andas triste y que nunca ves la luz,
aunque la única luz que exista sea tuya.

Sé que caminas triste, a veces, por la vida
y que todo se torna cansado
y que se hace gris la vista
y todo se vuelve pasado.

Y aún así, no sabes que eres alegría
en este pobre desdichado
quien cree que solo existe vida
si se está a tu lado.

Pero tú no lo sabes
y por eso tu gesto es indiferente,
mientras yo sigo en la sombra
cada vez más cerca de la muerte.

Arquieta

El Universo y su historia

Hola, querido lector. Como mencionaba en mi post pasado, ha surgido el blog Pensamiento Crítico, dónde un amigo y yo estaremos publicando entradas basadas en pensamiento racional, desmintiendo falacias y clarificando ideas. Si tienes alguna duda sobre algún tema, puedes sugerirlo y ya sea realizar un artículo y hablar sobre ello o encaminarte en la dirección correcta con alguna explicación breve o un link hacia alguien que lo haya explicado de una manera mejor a la mía.
El debate y el intercambio de ideas como fin último para mejorar nuestra vida y nuestro mundo. Dejar de vivir engañados, salir de la mentira y maravillarnos ante la verdad y la oportunidad de una vida libre.

Este post va relacionado con la Imagen de la semana que es una infografía del universo, realizada por Brian Cox.
Es posible que veas entradas relacionadas con Pensamiento Crítico cada cierto tiempo, pero el enfoque de este blog se mantiene. Saludos, querido lector. ¡Y disfruta la vida!
Pensamiento Crítico
Pensamiento Crítico en Facebook

por Brian Cox

Arquieta

Amor de papel

Amor de papel,
tan frágil hoy como ayer.
Color rosa pastel
nunca pudiste ser.

Amor infiel.
Solos tú, yo, y aquel.
Es hoy lo que no pudo ser,
es mañana un recuerdo más del ayer.

Amor, amor, amor… ¡Muérete ya de una vez!
Pero antes espérate
a decir te amo… por última vez.

Vuela y termina donde empezaste.
No eres. No fuiste.
No nos alcanzaste. No nos enamoraste.
¡Ve! Aleja tus alas…

Mueres solo
como nos dejaste,
aunque poco a poco,
de sufrir no te salvaste.

Amor tuyo y mío, de ella y él.
Te vas como llegaste,
sin un hola ni un adiós,
pero no nos dejaste como éramos.
Partido el corazón.

Arquieta

Elegía de una noche

Mujer que siempre confundiste
el amor con el placer,
vives y te encariñas rápido
sin saber que todo queda en el ayer.

Y yo, que quise ser llama eterna
me hice ceniza sin darme cuenta,
y me pasaste fría y olvidadiza
como quien borra del pizarrón la tiza

y no tienes la culpa, porque eres así,
y el amor no distingue nunca
si alguien ama con sincero frenesí
o con mentiras y mucho baladí.

La culpa es mía por ser de corazón sincero,
y no traer paraguas por no ver
que tu corazón era un profuso aguacero,
que me empapo de la cabeza a los pies

y me dejo muerto de frío,
sufriendo en este vacío
que dejaste cuando cambiaste
nuestro dulce color por otro contraste.

Y aunque un amor como el mío no halles,
empeñada estás en alejarte de mí,
y a veces comprendo el que ya no me extrañes
porque nunca pudiste sentir lo que yo sentí.

Arquieta

Legión #4

Ya no llores, ven y déjame ayudarte a levantar.
No entiendo porque te rehúsas tanto a mi presencia;
no venderé tu alma, no te usare para mis propósitos.
Vengo a salvarte, solo tienes que dejarme.
Veo tu pasión sin límites; tantas heridas que no se ya,
si es piel o cortada, si empiezan o se acaban.
Peleas denodado, mi bello paladín, pero todos necesitamos
de un descanso, aun cuando el combustible que nos alimenta
sea infinito. Pero duele y tus lágrimas me hacen llorar,
¿Que hiciste? ¿Porque el Destino juega así contigo?
Déjame pelear por ti, descansa y ponte como nuevo,
deja que ahora sangre yo por ti, y guie tu vida unos instantes.
Yo lo he vencido antes y lo hare de nuevo.
Te rehúsas, pero veo la tentación en tus ojos, yo no lo hare
sino lo deseas, pero todos claudicamos en algún punto,
por fuerte que seamos, y saldré raudo a auxiliarte.
No es justo. No dejare que caigas y te pierdas.
Tu que todo lo has dado y por azares malaventurados,
nada has recibido…
Yo no dejare que mueras. No. Y aunque tal vez nunca
aceptes mi ayuda, aceptando así tu muerte, no te abandonare.
Porque eres el que me alienta y mi ejemplo a seguir.
Tu, el Maestro que nutre mis fuerzas, que enseña a mis sentimientos
que por más que se alargue el tiempo y se multipliquen los “no”,
uno no debe decaer. Tu, que me diste vida y ahora mueres.
Juntos saldremos de todo esto, pero es posible que nunca lo quieras,
que nunca desees que sea posible estar unidos.
Y te respeto la decisión, porque mas allá de las energías
y aun mas allá de las verdades, esta ese fuego tuyo
lleno de amor y entrega. Todo aquello con lo que uno sueña.
Y que todavía existe, por lo que lo único que deseo,
es ser tu servidor, yo Legión, para que dejes de llorar.
Para que dejes de sufrir, dejes de morir. Al final,
el alba iluminara lo que todavía no sabemos, pero sé
que no será derrota. Entiendo que a veces morir no es perder,
sino vencer. Ama…

Arquieta

 

Ya basta

¡Ya basta de la negación, del pesimismo!
hay que oprimir a todo aquello que nos limite
y liberar todo lo que nos libere.
¡Ya basta de jugar al disfrute siendo un mártir!

Basta de tener miedo y preferir ser cobardes;
del cansancio por la lucha y la defensa de ideales,
que se acabe la estupidez injusta y seria.
¡Basta de besar sin ganas, de oscurecer sin risas!

Que pare el delirio de las confusiones permitidas
y el artificio de los ingenuos e ignorantes que roban
momentos y sueños a los verdaderos amantes,
los hombres con genio. ¡Que pare el dolor!

Ya basta mujer, de enredarte en las espinas de las rosas
e insistir que estas en el rosal; pétalos que te extrañan
y tú que te ciegas sin más. ¡He aquí tu bélico!
¡Basta! Que provocare un éxodo irremediable de sustos imperturbables.

Que se detenga el camino errado y los pasos chuecos,
que decaiga el freno de la felicidad
y se acelere la llegada de los buenos tiempos.
¡Que desaparezcan los brazos ajenos!

¡Ya basta! ¡Que reine la gloria y la ventura!
Que viva el duelo, que no se acabe el camino,
que brillen las estrellas en el cielo
y que el porvenir sea bendito.

¡Que no decaiga el pensamiento estoico
y los sentimientos de fuego!
Que se enaltezcan las caricias forjadores de presentes,
que momentáneos e infinitos, son los padres de nuestra suerte.

Arquieta

1,2,3…

Rememoro esa película de ayer y el tacto de tu piel,
que me ciega sin razón aparente,
y aunque trato, no te saco de mi mente;
y aunque buscas, no lo tienes con él.

Paso tras paso, cenizas caen a mi alrededor
y se esparcen en el viento,
y sientes que te toco y no miento,
cuando dan con tu dirección.

Y al parpadear el mundo se desmorona,
espacio sin tierra; amor y guerra,
me tienta el dulce sabor de nuestra era
que gobierna en secreto ahora;

mentiras a tropel, batallón en tu cabeza,
que desgarradoras e impías,
te alejan cuando sabes que eres solo mía,
y te dan dudas cuando hay certeza.

Saca el pan y el vino, ¡Oh, Amor mío!
que hoy descansaremos de las tonterías;
hoy te clarificaras y entonces se que lo sentirás…
Que no hay destino sin camino, y el camino es conmigo.

2

¡Que procaz es pensar tanto en ti!
Que difícil es caminar y no buscar tus pasos.
Que exiguo es el tiempo para mis planes.
¡Que volátiles los momentos y claros los sentimientos!
¿Que no ves que aquí está tu clandestino?
Escribiré el poema que te marque tu vida,
te glorificara y potenciara al mayestático mundo
de miel y pan, de risa y sueño, de caricia y anhelo.
Que no dejo de buscarte entre las sombras, aunque me consuman.
Que a solaz oigo en el viento tu respiración.
¡Que inmortal e infinito es este amor!

3

Viajan y emprenden ideas en otras mentes, otros lares,
bellos astros azulados que parpadean, tal vez expectantes,
tal vez ignorantes, y alimentan y avivan nuestros ánimos plañideros
o nuestros lacónicos momentos llenos de pasión y roces;
y hoy nos cubren, a ti en tu canto y grito, a mi en mi locura y soledad;
imagino su resplandor sobre tu piel, que te embellece casi sin querer
y meditabundo, no evito lo que siento y no ignoro lo que creo
y con fuerza en mano y voz en viento, grito que te quiero,
grito que te extraño… olvidando todo el daño, el corazón
manda besos que viajan por el vacio y saliendo de mi lóbrego animo,
es poderosa su plétora de alegría y amor.
Seré al fin el guerrero. He aquí tu Caballero.
Hoy duermes sin aviso de todo lo que siento.
Hoy descanso cuando al fin todo lo entiendo:
el amor es nuestro.

Arquieta

Al filo del precipicio, en el borde del olvido,
con la herida abierta y el corazón herido,
entrelazaran sus besos y cerraran los ojos
y quedando desnudos entre sus despojos,
fusionaran sus almas en medio de un ritual
oscuro y blasfemante en un parangón sin igual,
digno de los amantes cuando parten al amar,
y queman sus cuerpos en pasiones y escondrijos
enclavados en el mundo de lo prohibido,
para no separarse nunca recurriendo al secreto,
aquel que va de boca en boca avivándolos por dentro,
en la eternidad de un abrazo, en la eternidad de un beso…

Arquieta

Declaro

Con la caricia de mis dedos recreare en el espacio tu figura.
Encenderé una chispa a la altura de tus ojos.
Le daré movimiento a tu sombra, y te veré
moverte al compas de un sueño. Una odisea.

Es tan solo una ilusión, esfumándose para siempre en mi cabeza…

Arquieta

Breve…

Amar es de locos. Locos que al final lloraran. Llantos que a un mar iran a parar.
Mares que de rojo se cubren por tanto dolor. Dolor que sin querer viene, certero.
Certeza que le llega por culpa de la persona amada. Culpa de su afan de olvidar.
Olvidar un amor que se va y ya no regresa. Que si se queda, es un ensueño.
Ensueño que cobija tus miedos, y sana tus heridas. Heridas que nunca existiran.
Y por nunca existir, lo olvidaras. Y al olvidar, naceran y tu piel surcaran.
Piel que une partes de una vida. Una vida que se entrega por un beso.
Beso que da amor. Amor que si se va, caos de afliccion provocara.
Amar es de locos. Locos que al final lloraran. Llantos que de un corazon herido salen…

Arquieta

Legión #3

Un sollozo suena al borde del delirio,
una lagrima seca cae rodando en su mejilla.
No puede ver nada. Solo se ha cegado,
en medio de su confusion
solo la oscuridad le quedo.
Inútil, dependiente. Un opaco reflejo eres,
de lo que un dia fuiste; se te fueron las ganas,
se te escaparon los latidos una mañana.

Corres, gritas y suplicas. Nadie te oira,
¿todavia no lo entiendes? Iluso.
Te agobias en medio de tu sordera nauseabunda
y su pitido incesante, penetrante.
Adios melodias, adios sonidos.
Sordo por tu loquera, y tu rutina, y tu miedo.
Patetico envase con forma de humano,
irrisorio individuo, torpe y fútil.

Decidiste no sentir, no ver, no escuchar, no amar;
te gobernaron tus miedos, tu incapacidad.
Reflejo transparente de una memoria perdida,
girasol que le da la espalda al sol, temerosa de la luz;
te dignificare, y te usare. Mi pistola, dejaras de estar
en celibato con la muerte, dejaras de callar tanto.
Pero ya no tendras voluntad; simple peon de mis ideas,
simple legionario de mi bastedad, de mi, Legión.

Arquieta

He dicho adiós…

Si, he dicho adiós. Muchas veces, a muchas cosas, muchas personas,
y en cada vez que se repite, un pedazo de corazon, memoria y dolor,
cae honrando la despedida, enterrando las lagrimas que enturbian la vista.
Si tan solo no doliera, si el corazon no se partiera seco y herido…

Cada adios, es como si se le arrancase una flor a la primavera,
que sin detenerla, la entristece y la opaca un poco.
Ligera muerte disfrazada de ausencia, ineludible,
como quisiera que no estuvieras tan cerca, con tu aliento fetido,
tu mano negra, tus ojos vacios.
Y es que sangra mi boca al decir adios, tiembla mi cuerpo,
lloran mis sueños. Y es que otro esta tan cerca, inevitable,
tocando a mis puertas, sin saber yo si abrir ya o no.

Si, he dicho adios tantas veces… cada despedida marcada a fuego
en la piel, y en el recuerdo, -¿quien me dira adios?- la sombra
unica de un nuevo espacio vacio, un hueco rodeado de heridas.
Si, he dicho adios… para toda la vida.

Arquieta

Legión #2

Te gobierno, te domino en medio de tu desesperacion
en el centro de tu agonia, soy el que acrecenta tu dolor
y te lo restriega sin compasion. Soy aquel que de tu interior
brota exaltado, omnipresente ¿te acuerdas mi? Soy Legión…

Iluso e idiota, sensible y debil, eres una mariposa en medio del fuego,
que ni siquiera te toca y te mata, eres un domesticado creyendose libre,
ingenuo y sumiso, eres un amor de verano, que se cree fuerte siendo un juego,
eres una concha vacia, mi pequeña tortuga, mi herramienta ligera.

Yo soy tu medico, el que sale cuando las heridas te llenan de vacio,
el que no espera al tiempo, el que tanto odias por ser fuerte y frio,
soy el que viene cuando al fin comprendes que no soy de nadie, y tu eres mio,
el que no tiene debilidades, y amas por ser tan fuerte y tan frio.

Ya no ocupas temer, fragil humano sin sentido, aqui esta tu dios personal
el unico que atiende tus ruegos, el unico que te matara cuando lo pidas
porque mi compasion es grande, sere tu ultimo arsenal
y dejaras de tener nombre, porque ahora seras yo, y yo, soy Legión.

Arquieta

Eslabón

Un acertijo dibujas con tu fantasmagórica mirada,
pinceles invisibles: tus ojos que rasguean mi cerebro;
que difícil acercarme cuando te alejas suspicazmente,
que difícil oirte cuando no suena tu boca de guitarra.

Y sonries, y saltas y corres como una niña,
¡que imagen tan perturbadora! ¡que deseo tan impío!
tu esencia convertida en mi elixir, y mis maromas varias
buscan en tu risa fulminante una aquiescencia hacia mi anhelo

curiosa debilidad, escurridiza, que busco en tu integridad
tan compacta como magnánima, ligera y cambiante,
eslabón perdido entre el amor y el odio

mas no enfurezcas amor mio!
si hallo en un azaroso momento indulgente
la entrada a tu corazón intacto, y a tu mente.

Arquieta

Legión

Soy Legión. Mi verdadero nombre, multifacético;
una ligera esencia de incienso ofuscando el aire,
el crepúsculo baña mi lecho, coloreándolo,
y mi variada persona meditando y soñando.

Pelean contra mí, creyendo conocerme, intuirme.
“Hola cretino, ¿No ves mis mil cabezas?”
Uno. Dos. Tres. Golpes certeros, hiriéndome.
Mi estado físico llora; mi éter sonríe.

Soy Legión. Inquebrantable, cicatrizado.
“¿Planeas enseñarme, tú, pequeño y nuevo?
¿No ves que he vivido más de lo que existo?
¿Qué he sentido más de lo que he podido?”

Sangran, mis heridas superficiales, arden
temporalmente; crezco, infinitamente;
me multiplico, exponencialmente. Perderás,
porque tu eres débil y uno, y yo, soy Legion.

Arquieta