Category: vivencias y demas


Querido lector

Me veo forzado a poner mis letras aquí, querido lector. Me veo forzado porque la inspiración no conoce de dueños ni de tiempos, y tu claro, tampoco. Aún así, no hemos tenido el placer de conocernos, aunque siendo justos, en estas tertulias y encuentros sin vernos, usted sabe más de mí que yo de usted. Pero no se preocupe, estoy acostumbrado a ello, pues la gente no se deja conocer solo por verles la cara y oir sus voces. ¿Sabe usted que es lo peor del caso? Uno en este ejercicio de andar describiendo lo indescriptible de narrar lo inarrable, va aprendiendo que los ojos y las caras dicen todo sin las palabras, y uno va viendo cuando la masa miente y no le queda de otro más que quedarse callado. Ellos tienen derecho a no contar, pero no a mentir, y la mayoría suele confundirlo todo.
Te confieso algo, lector que me acompaña, te he sido sincero lo más que he podido. Soy así, soy todo lo sincero que puedo. Es imposible serlo 100%, a veces le miento a mis padres acerca de a donde voy o con quien voy, a veces digo no saber nada cuando no sé como escaparme de revelar algo que se me pidió no revelar, y que con el simple hecho de decir que lo sé ya se revela. Hay ocasiones que no puede evitarse mentir, pero siempre lo he remediado diciendo la verdad después. Y a la gente que me es más cercana que nadie, a mis amigas indiscutibles, a esas sí, no les he mentido nunca y que Dios me perdone por ofrecer algo parecido a la sinceridad paradisíaca que el tanto protege.
Querido lector, puedes venir siempre a buscar refugio aquí, es este un pequeño oasis lleno de sinceridad y esfuerzo por ti, donde hallarás cabida siempre, te lo prometo. Sólo esta vez, permíteme hallar espacio en ti también, pues soy humano y sufro, como cualquier otro.
Déjame entrar en tu piel y olvidarme de quien soy, que la tristeza y el enojo, la ausencia y el odio han venido con fuerza esta vez y no planeo ceder. A todos nos toca. El karma no existe, sino, muchas cosas no me pasarían, lo sé, y otras que no me pasan, pasarían.
Hasta luego, lector.

Arquieta

Anuncios

A Jack

Dicen que al tener cuatro patas nunca entenderás,
que para que escribo si nunca lo verás,
que tu no sientes, que no piensas,
y ves el mundo sin mucho color.

Que ladras por territorial en tus instintos mas básicos
que el hombre aprendió a controlar.
Y que por alguna razón evolutiva mueves tu mutilada cola
cuando expresas alegría y quieres jugar.

Que estas acostumbrado a caminar bajo el sol ardiente
del calor estival; y que no te refugias en la noche
ante los fantasmas de la soledad.
Y que hay un vacío en tu mirar.

Y no entienden, nunca entienden.

Oh! Si pudieran atravesar la muralla con que proteges
en el filo de tu luz, la verdad de tu interior,
ese que me plantas desnudo, anhelando una caricia,
un juego, unas palabras que no entiendes, un rato juntos.

Si pudieran sentir el calor que irradias cuando infantil y único,
te acercas entre salto y trote hacia mí, con tu lengua de fuera,
con tus orejas caídas, tu guardia baja, tus instintos bloqueados.
Por querer estar pegado a un ente de forma anormal.

Porque puedo ver la inmensidad entre tus ojos.
El reflejo de un alma inmortal, que va aprendiendo a pensar.
Que maneja con maestría el arte de amar,
porque lo haces sin preguntar y sin juzgar, siempre tan leal.

Estas letras que tal vez nunca entiendas, te las dedico a ti.
Por estar cuando nadie estuvo, por tratar de sonreír
cuando no sabes ni lo que es, por ser de otro mundo.
Por quererme como sabes y puedes, por hacer mi vida lo que es.

A ti, Jack.

Arquieta

De noche y dia

-¿Qué pasa mujer?-
-¡No! No te separes de mi, quédate así un momento más, por favor-
-Puedo abrazarte por toda la eternidad…-
-Hazlo ahora. Solo hazlo…-
Fue tan larga la pesadilla, tan aniquilante. ¿Fue realidad? ¿Todo lo que soñé, pudo haber sido tan prolongado, porque en realidad pasó?
¡Ah! Tantas lágrimas derramadas lejos de la vida mía, de sus brazos de acero, de sus ojos ecuménicos. Y, sigue aquí, para aventurarse en el día ante la incertidumbre, para sostenerme durante la noche…

-Perdóname… todo lo que hice…-
-Estás muy bella hoy-
A tropel, las lagrimas inundan sus ojos.
-¡Abrázame! ¡Bésame! No te vayas, por favor. Es en este instante, toda mi eternidad…-
-Nena, no me iré.-
La noche se consume lentamente, como si quisiese conservar ese instante que nadie verá. Los astros, trémulos e infantiles, bailan hasta desaparecer. En lontananza, se va perdiendo un abrazo en medio de la oscuridad…

Arquieta