-¿Sí? ¿Hola?
-Laria, soy yo, Val.- Su voz, agitada, denotaba preocupación.
-¿Qué pasa Valkeri?
-Son los Inspeccionadores de Ideas, los he visto ir de casa en casa, tu sector es el que sigue y no tardarán más de 20 minutos en llegar Laria, debes estar preparada.
-Pero es muy pronto todavía para que comencemos el plan…
-Sí, pero al parecer los nuevos cálculos nos dan menos tiempo del esperado, al parecer nos quedan aproximadamente 28 días, y como no desean ninguna fuga, necesitan ya que todos los niños estén dormidos…
¡Demonios! Garvin no volvería hasta entrada la noche, se sentía débil Laria sin un apoyo en una dificultad tan inesperada.
-Gracias Val, tengo que prepararme, hablamos después.
-Éxito Laria.
Danek y Laerión estaban en su cuarto oyendo los conciertos de Giangner que tanto les gustaba, así que no oirían nada si llegaba el Inspeccionador, solían pasar todo el día oyendo esos conciertos.
Laria sabía a que venía esta inspección, el Consejo dictaminó como necesaría la muerte de los infantes semanas antes de la explosión solar, para evitar posibles brotes de sentimentalismo que provocará deseos de supervivencia y caos en masa, destruyendo así el Último Plan. Era obvio, las emociones no estaban erradicadas por completo, y ante algo tan drámatico y catastrófico, las variables dictaban que podría haber brotes de irracionalidad y rebelión. El método era sencillo, dos pastillas insípidas puestas en la bebida o comida, y los infantes al dormir no volverían a despertar. A veces se usaba cuando alguien contraía una de las 5 Enfermedades Altamente Evolutivas, era la única solución. Pero Garvin fue muy claro, hallaría la manera de que pudieran sobrevivir, no sólo los niños, sino toda la gente posible, y en eso estaba esa tarde. Laria tenía confianza… tenía esperanza.
-Inspección- Se oyó de repente, mediante una voz proveniente del techo. Era el comunicador.
Laria agarro valor, y abrió la puerta.
-Hemos venido a supervisar que se cumpla lo establecido en el Último Plan, que como usted sabrá, requiere de…
-Lo sé- Los interrumpió Laria. Pensaba lo más deprisa que podía, ganar tiempo era necesario.
-Comprenderá que es necesario, de lo contrario serán apresados y pasarán los últimos días sin libertad o comodidad alguna, tal como estipula la ley.
-Pero no es necesario que se realice hoy, hay aplazamientos.
-Sólo ante situaciones especiales.
-Los niños son conscientes de lo que tenemos que realizar y lo han aceptado, comprende la lógica, sin embargo, es necesario que les mantenga todavía hasta que su abuela llegue a la ciudad. Usted sabe, es una Natural y desea verlos. Le aseguro que no habrá problema, solo es necesario que los tenga un día o dos.
-¿Cuándo llega la abuela?
-En dos días.
-En dos noches volveremos.
Y los dos Inspeccionadores se fueron, sin preguntar nada más. Al cerrar la puerta, el corazón de Laria estaba completamente acelerado, como nunca lo había estado. No creyó que fuese tan sencillo disuadirles para que le concedieran una prorroga, pero así había pasado. Sin duda, algo sucedía.
Lo más díficil es que tenía que guardarselo todo, no podía contarle a Garvin que los Inspeccionadores habían ido a la casa, necesitaba todo su enfoque en el plan de escape, y Valkeri salía de la ciudad esa noche.
Sólo entonces, Laria se dio cuenta de algo, le faltaba gente. Faltaban amigos. Ella fue una de las personas más sociales en su época de universidad, y sin embargo hoy, a 3 maros de distancia, no contaba con nadie que le ayudase a sobrellevar la carga de ser presionada para matar a sus hijos por un gobierno que ya no entendía, en una ciudad que sentía cada vez más extraña y menos suya. Eran los efectos de convivir con un Artista, lo sabía.
O podrían ser los efectos, también, de vivir al fin un sentimiento pleno y poderoso, un enamoramiento radicalmente explosivo…
De cualquier forma, se decía, el drama de mi corazón tendrá que ser solamente mío.

Índice

Anuncios