-¿No pasarán este Parlamento por la Ondisión, Laria?
-No, Val, ni siquiera por Hipersonidos, será secreta hasta que haya concluido.
-¿Crees que sean buenas noticias?
-La verdad no.
Laria había estado teniendo sueños involuntarios, ninguno era agradable. El Merodeador de Sueños no estaba disponible ahora, y tenía que aguardar hasta poder utilizarlo para saber que es lo que querían decir sus sueños, pero sabía no era algo bueno.
Ella había aceptado el destino que el Consejo de Pensadores había dictaminado para el planeta, pero cuando vió a Garvin explayarse en su música, cuando Garvin empezó a cortejarla, cuando la enamoró… empezó a sentir que no quería morir, y entonces Garvin, todo un Artista, le empezó a platicar sus ideas, lo que sabía de los madcarianos, lo que el creía que se había perdido en las modificaciones genéticas, como nos corrompimos buscando el conocimiento… y supo que tenía razón.
Pero aún quedaba en ella mucho de Lógica, y poco de Artista, y no tenía tanto aplomo porque se aprobará lo que Garvin pedía, aunque cuando el llegará, sabía ella que sería al revés. A veces era cansado tanto cambio de emoción.
-Han crecido mucho Danek y Laerión.
-Son todos unos adultos pequeños, son muy listos.
-Sigo sin entender como te atreviste, no sólo a tener un hijo, ¡sino a que fueran dos!
-¿Qué te puedo decir? Siento cosas raras Val.
-¿A que te refieres?
-¿Recuerdas que te dije que no estoy de acuerdo sobre la extinción? No lo estoy, no porque no siga la lógica, que la comprendo a la perfección, sino porque no quiero que se termine esto que siento. Quisiera que pudieras sentirlo.
-No tengo a un Artista como tú.
-Creo que no ocupas a un Artista, sino a alguien que se abra como uno… pero bueno, la razón es esa Val, y quisiera que no la comentarás, no sé que vaya a determinar el Consejo de Pensadores al respecto, pero si sé algo Val, este… amor, que siento por Garvin y por mis hijos, es demasiado grande. Es como un sentimiento exponenciado, más maravilloso de lo que pudiera haber creído nunca.
-Quisiera saber a que te refieres…
-…
Valkeri se fue de casa de Laria, tenía que empezar a contribuir para el almacenaje de energía de los escudos planetarios. Llegada la hora cero, es posible que alguno quisiera romper las reglas y salir volando hacia Madcaria, por eso activarían los escudos días antes, evitando cualquier escape. Claro que seguían existiendo los lásers de magnetismo, que impiden la salida de lo que sea, pero podían fallar o ser saboteados, y el Consejo Pensador siempre evitaba cualquier clase de contingencia que pudiera darse.

Laria veía por la ventana a sus hijos que habían salido a jugar. Danek era toda una mujercita, mientras que Laerión se veía cada vez más fuerte, tenía una complexión genética muy saludable y fuerte, como si hubiera sido mandada a hacer, y de pronto, al verlos reír alegremente, una lágrima brota en su mirada. Sí, es un sentimiento exponenciado.
Al día siguiente, mientras Danek y Laerión seguían dormidos, Laria no aguantó más y confesó:
-Garvin, no puedo decirles… están demasiado alegres y son muy pequeños todavía.
-Sé que no es momento, no te pido que se los digas. Pero espero no se enteren por otro lado.
-Tuve que decirles que la Ondisión canceló unos días la señal, así como el Hipersonido. No han oído nada del mundo exterior Garvin, pero no sé por cuanto tiempo puedan aguantar en la ignorancia.
-Sólo el suficiente, amor, algo se me ocurrirá.
-¡Piensa deprisa!
Más que una oración, era una súplica. No soportaría tener que drogar a sus hijos para matarlos antes de que la explosión solar los alcanzará, no lo soportaría…

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